jueves, 20 de junio de 2019


EL DÍA D II: UTAH Y STE-MÉRE-ÉGLISE

Todavía es medianoche en Normandía. La maquinaria bélica Aliada ya avanza hacia la costa para empezar la mayor invasión anfibia de la Historia, en una operación que va a marcar el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes no saben lo que se les viene encima: 157000 soldados aliados (incluyendo 23000 paracaidistas), más de 6000 buques de guerra y 11000 aviones. Hay un factor que también entró en juego a favor de los Aliados aquella jornada: la suerte. En esos instantes, Rommel ha viajado a su tierra a celebrar el cumpleaños de su mujer, Hitler duerme profundamente en el Berghof (su residencia alpina) y otros comandantes en Normandía están en Rennes, preparando unas maniobras militares. Hasta el mariscal Von Rundstedt estaba lejos de la acción, en el cuartel general alemán en París. Los principales altos mandos nazis están fuera de juego. Como veremos, estas circunstancias fueron muy importantes para el éxito de la invasión. Además, para complicar aún más las cosas, el tiempo no es muy bueno, lo que hace creer a la Wehrmacht que no habrá ningún ataque durante esas semanas.

El primer paso de las fuerzas aliadas fue asegurar el O del río Vire, en la base de la península de Cotentin. Este flanco occidental de la invasión era fundamental, había que establecer una sólida cabeza de playa y cortar la península para después poder avanzar hacia un objetivo vital: el puerto de Cherburgo. A las 00:15 h de la noche, soldados especiales norteamericanos de la OSS[1] cayeron en paracaídas sobre suelo normando y empezaron a colocar balizas luminosas para señalar el camino a las divisiones de paracaidistas 101ª y 82ª Aerotransportadas. Una parte de estos se raparon el pelo al estilo indio y se pintaron la cara de negro, lo que les daba un aspecto más "guerrero". Al mismo tiempo, se lanzaron muñecos explosivos vestidos de soldados para confundir a los alemanes. Además, se enviaron mensajes encriptados por radio a la Resistencia francesa, que empezó inmediatamente a cortar cables de teléfono, destruir líneas férreas, y a sabotear depósitos de combustible y almacenes de municiones por toda Francia. Estas acciones sirvieron para retrasar la respuesta alemana a Overlord. No hay que olvidar el enorme riesgo que conllevaban para los miembros de la Resistencia, ya que la Gestapo, las SS y el ejército alemán perseguían y ejecutaban a cualquiera que ayudara o perteneciera a esta organización clandestina gala. Hacia la 1:30, los enormes aviones de transporte Douglas C-47 (también llamados Dakota) y C-54, y los planeadores Horsa y Waco (para transportar equipo, hombres y suministros) llevaron a los paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada hasta las zonas de lanzamiento. Casi al mismo tiempo, las baterías antiaéreas germanas abrieron fuego contra los aviones, iluminando el cielo nocturno. Los civiles franceses de la zona quedaron sorprendidos ante el espectáculo, aunque todavía no eran conscientes de lo que ocurría: había comenzado la liberación de su país.

Aunque inicialmente algo dispersos, los paracaidistas se organizaron rápidamente y comenzaron a tomar posiciones y atacar sus respectivos objetivos. Para empezar, aseguraron la carretera elevada que conducía directamente a una de las playas de desembarco (Utah). Aquí tendieron una emboscada a las fuerzas alemanas del 919º Regimiento de Granaderos que se retiraban tras los desembarcos aliados. En pocas horas, establecieron contacto con la 4ª División de Infantería en la llamada Salida 3. Otro batallón aliado capturó la batería cercana al pueblo de St-Germain-de-Varreville y organizó un perímetro defensivo. Hubo escasa resistencia alemana en ambas zonas. Por otra parte, otros batallones cayeron dispersados y casi no entraron en combate, ya que necesitaron varias horas para reagruparse. Todos los objetivos estaban cumplidos, ahora faltaba esperar el contraataque alemán.

A las 2:30, la 82ª Aerotransportada saltó sobre Normandía. Muchas unidades cayeron desperdigadas y alejadas de sus objetivos. El pueblo de Ste-Mére-Église se convirtió en el foco de la lucha. Los paracaidistas norteamericanos se abrieron paso casa por casa en un feroz cuerpo a cuerpo contra los soldados del 795º Batallón Georgiano[2] y algunos elementos de la 91ª División Luftlande[3] (la principal unidad alemana en la región). Es curiosa la historia del soldado John Steele, que quedó colgando de la torre de la iglesia del pueblo. Tuvo que hacerse el muerto durante varias horas para evitar que lo mataran. Por desgracia, otros compañeros suyos no tuvieron la misma suerte: muchos cayeron sobre zonas inundadas, donde se ahogaron por el peso del equipo. A lo largo del día, los distintos grupos de paracaidistas se centraron en tomar y asegurar carreteras y puentes. Uno de los lugares donde más combates hubo fue el puente de La Fiére sobre el río Merderet. Este conectaba zonas de salto de paracaidistas. Era vital evitar que los alemanes lo tomaran. Costó casi tres días de duros combates, pero finalmente fue retenido por los Aliados. En total, las fuerzas aerotransportadas norteamericanas sufrieron 2499 bajas el Día D. Las cifras alemanas varían según los informes militares, pero se estiman en unas 9000 aproximadamente.  

¿Cómo reaccionaron los alemanes? En un principio, las fuerzas alemanas en la zona no estaban en estado de alerta. Un ejemplo, la 709ª División no sabía exactamente qué estaba pasando ni cómo reaccionar. Los primeros informes sobre los aterrizajes aliados llegaron a los cuarteles generales alemanes (de forma confusa) de madrugada. Sin embargo, uno de los primeros militares en percatarse de la gravedad de la situación y tomar la iniciativa fue el general Marcks. Ordenó a parte de la 352ª División que avanzara para cortar la retaguardia a los paracaidistas, sin embargo, esta unidad tendría que dar media vuelta pocas horas después para defender la playa Omaha. Esto hizo que apenas pudiera entrar en combate y además, fuera gravemente diezmada por la aviación aliada (dueña y señora de los cielos normandos). A pesar de haber perdido a su comandante en la lucha[4], una de las unidades germanas que mejor combatió aquel día fue el 1057º Regimiento de Granaderos, que atacó a los soldados norteamericanos en el ya citado puente de La Fiére. Hacia la una del mediodía, lanzaron un duro contraataque con blindados e infantería, apoyados también por artillería. Durante todo el día 6 intentaron tomar las posiciones aliadas, siendo continuamente rechazados gracias a las granadas y los bazucas. La llegada en planeadores de refuerzos y cañones contracarro de calibre 57 mm fue crucial para impedir el éxito alemán. En la zona de Ste-Mére-Église, una serie de órdenes confusas impidieron a las fuerzas alemanas socorrer al 795º Batallón Georgiano. Pese a resistir en inferioridad durante todo el día, finalmente fue aniquilado.

5:00 de la mañana, los destructores y acorazados norteamericanos[5] empiezan a bombardear la zona designada como playa Utah. Los buques y los cañones mantienen un espectacular duelo artillero. Las baterías alemanas responden al fuego con intensidad durante varias horas, hasta que a media tarde son puestas fuera de combate. En esta zona se produjeron algunas de las escasas pérdidas de buques aliados: el destructor USS Corry chocó contra una mina y se partió en dos. La oposición naval alemana al desembarco fue casi mínima, tan solo dos flotillas de lanchas torpederas salieron al mar, pero tuvieron que regresar debido al mal estado de las aguas y la evidente superioridad aliada. Por su parte, la aviación hizo también su trabajo: cientos de bombarderos B-26 Marauder machacaron las defensas alemanas en la playa. Tampoco hubo respuesta aérea enemiga, ya que tan solo dos cazas Focke Wulf 190[6] fueron a combatir (milagrosamente sobrevivieron). La combinación de fuego naval y ataques aéreos fue muy acertada, ya que destruyó numerosos reductos y búnkeres alemanes en Utah y en varios km al interior. Soldados alemanes, tanto reclutas recién llegados como veteranos del Frente del Este afirmaban que nunca habían visto un bombardeo semejante.  

A las seis y media comenzó el desembarco. La infantería de la 4ª División, seguidos de carros anfibios Sherman DD (Duplex Drive)[7], puso pie en la playa. Hombres y tanques llegaron sucesivamente en cuatro oleadas. La fortuna quiso que una de ellas desembarcara más al sur de lo previsto, en una zona muy poco defendida. En apenas dos horas, los ingenieros despejaron el camino de obstáculos, minas antipersona y antitanque. La escasa resistencia germana fue barrida rápidamente, los blindados cubrieron el avance de la infantería acabando con las ametralladoras y cañones alemanes. También se hicieron los primeros prisioneros. Todo salió incluso mejor de lo previsto.

La anécdota de la jornada la protagonizó el general Theodore Roosevelt Jr.[8]. Nada más desembarcar, comenzó a dirigir y motivar a la tropa. Resultó sorprendente, pues caminaba con dificultad y estaba continuamente expuesto al fuego enemigo. Salió completamente ileso aquel día. Este fue el sector donde menos bajas hubo, apenas 200 (la mayoría debidas a los francotiradores y las minas). Las tropas al mando del general Raymond O. Barton se reunieron con los paracaidistas para empezar a avanzar tierra adentro. Aunque con algunas dificultades, las fuerzas aerotransportadas habían cumplido con creces su misión. Y además, se había empezado a consolidar la primera cabeza de playa del Día D. Sin embargo, a unos pocos km al E, en la playa Omaha se desataba un auténtico infierno...   

 

Fuentes:

ZALOGA, Steven, El Día D (II): La playa Utah. Barcelona, RBA Coleccionables (Osprey Publishing), 2008

RYAN, Cornelius, El Día más Largo. Barcelona, RBA Coleccionables, 2005

JACKSON, Robert, Enciclopedia ilustrada de tanques, carros de combate y vehículos acorazados. Madrid, Tikal, 2016

BEEVOR, Antony, El Día D. La Batalla de Normandía. Barcelona, Crítica, 2010

JACKSON, Robert, Aviones de la II Guerra Mundial. Madrid, Libsa, 2017





 

 

 

 

 

 




[1] Office of Strategic Services, (Oficina de Servicios Estratégicos). Servicio norteamericano de inteligencia y espionaje creado por Roosevelt en 1942, predecesor de la CIA. Estaba dirigido por el general William J. Donovan.  
[2] Esta unidad estaba formada por prisioneros de guerra del Ejército Rojo (Osttruppen) obligados a luchar para sus captores nazis.  
[3] Inicialmente formada como unidad aerotransportada, en ese momento actuaba como una unidad de infantería, aunque reforzada con blindados franceses (principalmente modelos obsoletos).   
[4] En concreto, el general Wilhelm Falley, que murió en una emboscada mientras se dirigía de regreso desde Rennes. Fue el militar alemán de mayor graduación muerto el Día D. En el bando aliado, el militar de mayor rango muerto fue el general de Brigada Don Pratt (101ª División Aerotransportada), murió al estrellarse el planeador en el que viajaba.
[5] Entre estos se encontraba el buque norteamericano USS Nevada, gravemente dañado durante el ataque japonés a Pearl Harbor. Fue reparado y modernizado, volviendo al servicio activo en 1942.
[6] Este formidable avión podía operar como caza o bombardero. Armado con dos ametralladoras MG 131 de 13 mm y dos cañones MG 151/20E de 20 mm, o una bomba de 500 kg. Velocidad: 685 km/h.
[7] Variante del tanque norteamericano M4 Sherman con una plataforma en forma de embarcación impulsada por dos hélices y dos chimeneas de vadeo y ventilación. Armado con un cañón de 75 mm y dos ametralladoras de 7’62 mm: https://www.youtube.com/watch?v=3XuSneN1W8U
[8] Hijo del presidente Theodore Roosevelt y primo del también presidente Franklin D. Roosevelt.

viernes, 7 de junio de 2019


EL DÍA D: ORÍGENES Y PLANIFICACIÓN

Estos días se cumplen 75 años del Desembarco de Normandía, numerosos mandatarios de todo el mundo han asistido a las celebraciones, en las que también han estado presentes varios veteranos de aquel histórico acontecimiento. Aquel martes 6 de junio de 1944 (conocido como el Día D), empezó la invasión de la Europa Occidental ocupada por los nazis desde 1940. Soldados de quince naciones (encabezados por los EEUU, Gran Bretaña y Canadá) atacaron la costa normanda por tierra, mar y aire. ¿Cómo se preparó esta extraordinaria operación militar?, ¿qué sucedió en las playas normandas aquel famoso día?, a lo largo de cuatro artículos, trataré de narrar el Desembarco de Normandía y así responder a estas cuestiones.  En este primer artículo relato cómo se gestó esta operación militar colosal. Ya en 1942 los Aliados empezaron a considerar seriamente operaciones anfibias en la Europa occidental. Desgraciadamente, el único intento serio llevado a cabo fue un ataque al puerto francés de Dieppe que acabó en un total desastre aliado. El objetivo de esta acción (operación "Jubilee") era aliviar parte de la enorme presión que sufrían las fuerzas soviéticas en el Frente del Este, así como comprobar el estado de las defensas alemanas de la Europa ocupada.  El 19 de agosto de 1942, una fuerza militar anglocanadiense combinada de tierra, mar y aire atacó Dieppe. A pesar de desembarcar carros de combate Churchill y del apoyo de ocho destructores y varios escuadrones de cazas y bombarderos de la RAF (Royal Air Force), la operación fue un completo fracaso. Muchos de los soldados fueron inmovilizados por los alemanes y masacrados en las playas y los carros fueron destrozados. El único éxito del día lo lograron los comandos británicos (una fuerza especial muy bien equipada y entrenada), que pudieron destruir algunas baterías costeras nazis y escapar por mar rápidamente. El resultado final fue desolador: hubo más de 4000 bajas[1] aliadas frente a las 600 alemanas. Los Altos Mandos Aliados llegaron a una conclusión clave: no se puede atacar frontalmente un puerto fuertemente defendido. Había que buscar otras opciones, como desembarcar en una zona menos protegida y preparar una gran fuerza militar para ello, así como mejorar el entrenamiento de las tropas, crear puertos flotantes para asegurar los suministros y coordinar más eficazmente los desembarcos con apoyo aéreo y naval. También se empezaron a diseñar nuevos blindados adaptados para desembarcar en las playas y apoyar a la infantería. Por su parte, los alemanes decidieron no solo reforzar las defensas de la zona, sino continuar con un proyecto militar defensivo a una escala nunca vista hasta ese momento: el Muro Atlántico. Este había empezado a levantarse en 1941. Básicamente, consistía en una inmensa línea de fortificaciones, búnkeres de hormigón (hasta 15000), y baterías de artillería. Había que proteger los casi de 5000 km de costa entre Noruega y el Golfo de Vizcaya.   

Conforme avanzaba la guerra, la idea de un nuevo desembarco ganó impulso entre los militares angloamericanos. A pesar de la enorme colaboración norteamericana, los Aliados aún estaban lejos de poder reunir una fuerza lo suficientemente fuerte como para atacar el continente europeo. A comienzos de 1943, los líderes Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt aplazaron el ataque como mínimo hasta 1944. Esto no agradó en absoluto al dictador soviético Josep Stalin, que esperaba la invasión de Europa aquel mismo año.  Pese a esta decisión, se aceleraron los preparativos para diseñar y preparar la futura operación creando una junta militar específica. Esta recibió el nombre en clave COSSAC, con el teniente general británico sir Frederick Morgan al frente. El plan inicial de invasión (diseñado en agosto de 1943 y que recibió el nombre en clave "Overlord"; mientras que las operaciones navales y de desembarco se denominaron operación "Neptuno") consistiría en desembarcar 29 divisiones[2] de infantería en una franja de terreno en el N de Francia y atacar desde el aire con dos divisiones aerotransportadas de apoyo. Se barajaron dos lugares posibles de desembarco: el Paso de Calais y la Península de Cotentin. El primero ofrecía un camino más corto, pero estaba muy bien defendido, por otra parte, la Península de Cotentin resultaba más accesible de cara a un desembarco masivo de hombres y material, y además, las fortificaciones del Muro Atlántico en dicha zona eran relativamente débiles. Finalmente se eligió la zona de Normandía. También se descartó la opción de desembarcar en Bretaña por las grandes distancias y las posibles dificultades para la movilidad de la flota.

Durante la Conferencia de Teherán (noviembre de 1943) se fijó definitivamente la invasión para la primavera de 1944. De este modo, se logró contentar a un impaciente Stalin, que llevaba ya un tiempo reclamando a sus aliados angloamericanos la apertura de un segundo frente en Europa. Una de las decisiones fundamentales fue el nombramiento del general Dwight David Eisenhower (que en aquel momento comandaba las fuerzas Aliadas en la campaña italiana) como comandante en jefe de Overlord. Templado, con gran capacidad de liderazgo y meticuloso, no dejó nada al azar. Poco después se constituyó el llamado SHAEF[3], con los siguientes militares para dirigir la invasión:

Comandante supremo aliado: general del Ejército[4] D.D. Eisenhower

Vicecomandante supremo: mariscal del aire[5] Arthur Tedder

Jefe de Gabinete: teniente general Walter Bedell Smith

Comandantes de las Fuerzas Terrestres:

general Bernard Law Montgomery (el 21º Grupo de Ejércitos, que engloba a todas las fuerzas de tierra)

general Omar N. Bradley (1º Ejército norteamericano)

Comandante de las Fuerzas Aéreas: mariscal del aire Trafford Leigh-Mallory

Comandante de las Fuerzas Navales: almirante Bertram Ramsay.

Este nuevo equipo, de gran experiencia militar durante el conflicto, revisó detalladamente el plan trazado por COSSAC medio año antes. Montgomery propuso varios cambios importantes: por un lado, amplió la línea de ataque a una franja de ochenta km de longitud, aumentó la fuerza de invasión a cinco divisiones y fijó en tres el número de divisiones aerotransportadas para Overlord.

Mientras todo esto se producía, los alemanes también movieron ficha. Hitler sabía que tarde o temprano los Aliados atacarían el O de Europa. La cuestión era dónde y cuándo lo harían. A mediados de 1943, el mariscal de campo Erwin Rommel fue nombrado comandante en jefe del Grupo de Ejércitos B de la Wehrmacht. Esta fuerza militar instalada en el N de Francia estaba compuesta por los ejércitos 7º (al mando del general Dollmann), 15º (general Von Salmuth), y el 84º Cuerpo de Ejército (general Marcks). A estas fuerzas había que sumar un fuerte contingente blindado, el Grupo Panzer Oeste, bajo el mando del general Von Schweppenburg. En 1944 las defensas del Muro Atlántico estaban en gran parte incompletas debido a la falta de material, recursos y personal. Rommel comenzó a minar el Canal de la Mancha y reforzar las defensas de las playas. Intuitivo y brillante, se dio cuenta rápidamente que había que detener a los Aliados en las playas, no dejar que penetrasen tierra adentro. Su superior tenía otro criterio distinto. Para el también inteligente mariscal Gerd Von Rundstedt[6] había que dejar avanzar al enemigo para después destruirlo con las divisiones Panzer. Sin embargo, había dos graves inconvenientes a esta opción: las fuerzas blindadas solo podían desplazarse si Hitler lo ordenaba personalmente, y la descomunal superioridad aérea de los Aliados sobre la Luftwaffe (a esas alturas de la guerra, estaba muy mermada por la falta de combustible, las necesidades del Frente del Este y la defensa del territorio del Reich y su industria, bombardeada sin cesar por los Aliados). Además, la Marina alemana (Kriegsmarine) tampoco pasaba por su mejor momento, sus buques y submarinos estaban dispersos y bloqueados en los puertos por los ataques de la flota Aliada y la falta de combustible. Todos estos factores contribuyeron a la derrota germana final.     

Volvamos a los preparativos. Hizo falta casi un año para reunir, entrenar y abastecer a las fuerzas Aliadas: se construyeron y enviaron al Reino Unido miles de lanchas de desembarco, aviones, barcos de transporte y millones de toneladas de suministros de todo tipo, desde botas y gasolina hasta cigarrillos. Durante los primeros meses de 1944, la isla se convirtió en una gigantesca base militar. 1.750.000 soldados Aliados y 50000 tanques y vehículos blindados, junto con una gigantesca armada de más de 6000 barcos y 11000 aviones formaban la fuerza de invasión. Además de la planificación, hubo dos bazas clave en el éxito aliado: el espionaje y las operaciones de engaño. Se llevó a cabo la llamada Operación "Fortitude", englobada a su vez en otra mayor ("Bodyguard"). Hay que destacar la labor del espía español Juan Pujol (alias “Garbo”). Creó una red ficticia de informadores en Reino Unido para enviar a los alemanes información falsa constantemente. Nunca fue descubierto por el Abwehr[7]. Su papel fue muy importante, hizo creer al mismo Hitler que los Aliados desembarcarían en Calais. Los servicios secretos aliados engañaron a los alemanes haciéndoles entender que los desembarcos se producirían en Noruega, España o los Balcanes, entre otros enclaves. Además, se construyó un ejército totalmente falso: cientos de hinchables en forma de aviones, camiones, jeeps y tanques fueron colocados al E de Inglaterra para simular la existencia de varios ejércitos listos para atacar. Todo estaba listo. En mayo, las fuerzas aéreas norteamericanas y británicas bombardearon sin descanso aeródromos, fábricas, estaciones de radar y ferrocarril, depósitos de combustible y puentes. Había que minimizar al máximo la respuesta alemana a la invasión. Desgraciadamente, murieron miles de civiles franceses y belgas en estos bombardeos.

Las espadas estaban en todo lo alto la primera semana de junio de 1944. Eisenhower tuvo que tomar la difícil decisión de posponer el ataque, con todos los riesgos que esto conllevaba. La mala climatología (con fuertes tormentas en el Canal de la Mancha) obligó a aplazar el desembarco 24h más, al martes día 6 de junio. Ese era el único con buen tiempo en la zona y además con marea baja, las mejores condiciones para un desembarco anfibio. La noche del 5 al 6 de junio, toda la enorme fuerza de invasión Aliada se puso en marcha hacia la costa de Normandía. Una de las batallas más importantes de la Historia estaba a punto de comenzar.

Continuará

Fuentes:

http://www.combatreels.com/the_cossac_plan.cfm

JORDAN, David, y WIEST, Andrew, Atlas de la II Guerra Mundial. Madrid, Libsa, 2005

GILBERT, Martin, El Desembarco de Normandía. El Día D. Madrid, Altaya, 2007

FORD, Ken, Desastre en Normandía: el primer Día D. Barcelona, RBA Coleccionables (Osprey Publishing), 2008

 





 

  




[1] En terminología militar, número de muertos, prisioneros, heridos y desaparecidos.
[2] Una división de infantería está compuesta por diez mil soldados aproximadamente.
[3] En inglés, Cuartel General Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas.
[4] Rango militar norteamericano, el segundo más alto del escalafón (con 5 estrellas).
[5] Rango más alto de las Fuerzas Aéreas británicas.
[6] Comandante del OB WEST, el Alto Mando alemán de las fuerzas armadas del Oeste.
[7] Servicio alemán de inteligencia y espionaje.

viernes, 23 de marzo de 2018

Led Zeppelin IV

Probablemente, este sea uno de los discos más importantes de la historia del Rock. Vibrante, elegante, potente... es un trabajo extraordinario. El cuarteto Led Zeppelin, compuesto por Robert Plant (voz), John Paul Jones (bajo), Jimmy Page (guitarra) y John Bonham (batería), apenas llevaban tres años de carrera musical cuando publicaron este disco. Habían arrasado con su primer trabajo (Led Zeppelin I) y ya eran muy conocidos en el panorama musical del momento. Aquel 1971 iba a convertirse en uno de los más importantes para el grupo británico. Producido por Atlantic Records, Led Zeppelin IV fue grabado en los estudios Island de Londres y en una unidad móvil de los Rolling Stones a comienzos de 1971[1]. Led Zeppelin IV ya sorprende con su mítica portada, un misterioso retrato de un anciano llevando unos fardos de leña, que cuelga de una pared derruida. El gusto del grupo por el esoterismo y el ocultismo pudo haber influido en este diseño, así como la figura del Tarot "el Ermitaño" que decora el libreto interior.

Vayamos al grano. El disco arranca con un tema de rock al más puro estilo Zeppelin: "Black Dog". Comienza con un riff de bajo magnífico, mientras la voz de Robert Plant se abre paso. Los punzantes punteos de guitarra son de otro planeta. Le sigue "Rock and Roll" (uno de mis favoritos). Un tema cañero de principio a fin que demuestra por qué este grupo es uno de los más grandes del rock. Uno de los grandes logros del conjunto es que fue capaz de ir más allá con su música y explorar otros estilos como el Folk o el Country. "The Battle of Evermore" y "Going to California" son claros ejemplos de ello. El primero está inspirado en las novelas del Señor de los Anillos de Tolkien, es una bonita balada acústica. El segundo es un tema relajante que podrían haber compuesto The Eagles perfectamente. Justo después llega una de las canciones legendarias de Led Zeppelin. Quizá la más conocida a nivel mundial, incluso ostenta el Record Guiness de ser la canción que más veces se ha emitido por radio en EEUU. Estoy hablando de "Stairway to Heaven"[2]. La letra es compleja, cuenta la historia de una mujer que recorre un mundo de fantasía subiendo una escalera. Musicalmente es soberbia, ocho minutos en los que se mezclan la acústica inicial que envuelve la voz de Plant con un maravilloso solo de guitarra (uno de los mejores que se han compuesto, obra de Jimmy Page, leyenda del instrumento) que se acelera hasta acabar la canción con una gran suavidad melódica. Una obra maestra.

El disco no termina aquí. En "Misty Mountain Hop", el Rock y el Funk se fusionan en esta canción a medio tiempo. Gran actuación de John Paul Jones al teclado, que cruza el ritmo con el riff de guitarra. "Four Sticks" es una acertada y curiosa combinación de percusión, guitarra acústica y sintetizador. Es un tema innovador que encaja a la perfección en el disco. Una genial versión del Blues "When the Levee Breaks" cierra el disco. La batería, el sintetizador y una contundente guitarra suenan al mismo ritmo lento y pausado, pero sin quitarse protagonismo entre ellos.

La influencia de Led Zeppelin en el mundo del Rock es inmensa. Se puede ver perfectamente en otros grandes como AC/DC o Guns & Roses. No cabe duda de que Led Zeppelin IV es un disco legendario. Imprescindible en el catálogo de cualquier aficionado al Rock que se precie.  
 
 

          

 




[1] Muniesa, Mariano. "Led Zeppelin. El poder de la pasión y la magia", Madrid, Quarentena Ediciones, 2008.


 




 

 
 


miércoles, 24 de enero de 2018


Holocausto. La pesadilla que nunca debó ocurrir

El próximo sábado se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las víctimas del Holocausto. Este acto conmemora la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau (un vasto complejo formado por varios campos de concentración y exterminio), en la actual Oświęcim (Polonia) Cuando los soldados del Ejército Rojo liberaron el campo el 27 de enero de 1945, el mundo empezó a darse cuenta de la terrible magnitud del genocidio nazi.

Ya en Mein Kampf, Adolf Hitler había mostrado su deseo de acabar con la raza judía al considerarla inferior y culpable de todos los males del Alemania. Este infierno comenzó en 1933 con el internamiento de opositores políticos en Dachau, una vieja fábrica abandonada. Con la aprobación de las Leyes de Núremberg en 1935, el régimen nazi empezó a acorralar a los que consideraban "indeseables" y "subhumanos": los judíos, gitanos, homosexuales, y Testigos de Jehová, entre otros. Se les recortaron derechos y libertades, fueron despedidos de sus trabajos y sus propiedades confiscadas. Una parte logró huir del país, aquellos que no tuvieron tanta suerte fueron duramente perseguidos. La llamada "Noche de los Cristales Rotos" de noviembre de 1938 es una prueba de ello. Tras el atentado contra un diplomático alemán, los nazis salieron a las calles de todo el país buscando venganza. Cientos de judíos fueron asesinados o deportados a los campos de concentración de Dachau y Buchenwald. Poco a poco, el III Reich construyó una auténtica red de guetos, campos de prisioneros, y campos de concentración y exterminio. Todo bajo la dirección del temible jefe de las SS Heinrich Himmler.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la lista del horror sumó nuevos nombres a medida que los nazis ocupaban gran parte de Europa: Treblinka, Mauthausen, Bergen-Belsen, Sobibor, Majdanek, Auschwitz... Además, los Einsatzgruppen de las SS llevaron a cabo otras masacres como la de Babi Yar en 1941 o la de Lidice el año siguiente. El exterminio (la llamada "Solución Final") se aceleró tras la Conferencia de Wannsee de 1942, donde varios dirigentes nazis planificaron detalladamente cómo atrapar y asesinar masivamente a toda la población judía de Europa. Entre los asistentes a la reunión estaban dos hombres fuertes del régimen: Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich (que agrupaba a la Gestapo, al Servicio de Seguridad, y a otros departamentos) y Adolf Eichmann, responsable de asuntos judíos de este organismo.   

Quiero mencionar también otro terrible episodio menos conocido para el público en general: el programa "Aktion-T4". En 1939, se ordenó internar en centros especiales a miles de discapacitados físicos y mentales. El nazismo consideraba que sobraban en la nueva Alemania racialmente sana y superior que pretendían construir. Mediante la eutanasia, fueron asesinados más de 70000 discapacitados.

En total, se calcula que el Holocausto nazi provocó aproximadamente entre 6 y 7 millones de muertos. Estudios recientes han calculado que la cifra podría ser el triple.  Gaseados, fusilados, torturados hasta la muerte, ahorcados... los judíos fueron las principales víctimas, aunque también hubo gitanos, homosexuales, y prisioneros de guerra. Hoy en día todavía hay personas que lo niegan o creen que es una mentira. Se equivocan. El Holocausto está más que demostrado. Hay documentos, imágenes, testimonios (tanto de las víctimas como de los verdugos), grabaciones, libros escritos por los supervivientes, investigaciones de los historiadores... Es un hecho histórico rotundamente contrastado. En los últimos años, miles de documentos desclasificados por la ONU y otros organismos confirman aún más las atrocidades nazis. Yo visité en 2010 el campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín. Fue una de las experiencias más impactantes y sobrecogedoras de mi vida. Se te parte el alma y el corazón en un lugar que ha visto tanto terror y sufrimiento.

Auschwitz es, sin duda, un capítulo más dentro del horrible catálogo de atrocidades cometidas por el hombre el pasado siglo, por citar algunos ejemplos: el Genocidio del Congo Belga (aprox. 1885-1908), el Genocidio Armenio (1915-1923), los Gulags soviéticos (aprox. entre 1930-1960), las masacres de Nanking (1937-1938), las matanzas de la Guerra Civil Española (1936-1939), o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945)

Aunque parezcan lejanos, nunca debemos olvidar estos hechos. La Humanidad no puede volver a permitir que esto se repita. De ninguna manera. Quisiera acabar mi texto con unas palabras del historiador Laurence Rees, uno de los mayores expertos del mundo en el  Holocausto: "La Historia no da lecciones, advierte"[1]

Estamos avisados.   



Fuentes:

Rees, Laurence: "El Holocausto. Las voces de las víctimas y los verdugos" (2017)

Benz, Wolfang: "El Tercer Reich. 101 preguntas fundamentales" (2009)




jueves, 12 de octubre de 2017


Desmontando los mitos del nacionalismo catalán

Cataluña está en el foco de todas las noticias de las últimas semanas por el desafío soberanista y el grave pulso que mantiene con el estado. Durante muchos años, el nacionalismo catalán ha construido una serie de "relatos" históricos completamente falsos con el fin de consolidarse y ganar seguidores. Voy a intentar explicar algunos de ellos:

 

-"Cataluña era un reino"

Cataluña nunca ha tenido la condición de reino ni ha sido una entidad política independiente (exceptuando en Abril de 1931 y Octubre de 1934, en ambas ocasiones durante muy pocos días). En la Edad Media, el actual territorio catalán fue, primero, parte de la Marca Hispánica de Carlomagno, después, una serie de condados y, finalmente en 1162, tras la unión con el reino de Aragón, pasó a formar parte de la corona aragonesa. Un apunte más, el concepto Estado como lo conocemos hoy en día surge a partir de la Revolución Francesa, en época medieval era impensable.

 

-"La Guerra de Sucesión Española fue un conflicto entre catalanes y españoles"

Falso. La Guerra de Sucesión Española (1701-1715) fue un conflicto bélico a nivel nacional e internacional que se desató tras la muerte sin descendencia del último monarca Habsburgo, Carlos II. En España, los ejércitos de los dos pretendientes al trono (Felipe de Anjou y el Archiduque Carlos de Austria) se enfrentaron y buscaron partidarios. Cataluña, como parte de la Corona de Aragón, tuvo un papel importante durante la guerra. Hasta 1704-1705, los catalanes apoyaron a Felipe de Anjou, que juró sus fueros. Sin embargo, la burguesía; poderosa e influyente; no quiso perder sus acuerdos comerciales con Inglaterra (enemiga de Felipe, que mantuvo algunos apoyos catalanes a su causa) y decidió cambiar de bando aliándose con el Archiduque Carlos. Finalmente, en 1716, tras la victoria borbónica, Felipe V abolió los Fueros de Cataluña con los Decretos de Nueva Planta, que también liquidaron los de Valencia y Aragón en 1707.    

 

-"Escocia y Quebec han podido hacer referéndums de autodeterminación, por tanto, en Cataluña también debe hacerse"

Este es uno de los argumentos más utilizados por los nacionalistas. Los casos de Escocia y Quebec no tienen nada que ver con Cataluña. Son muy distintos histórica y políticamente. Vayamos por partes:

Escocia fue un reino independiente desde el siglo IX hasta 1707, cuando se unió al reino de Inglaterra (Union Act). Fue una unión entre iguales, ambos conservaron sus leyes e instituciones, dando lugar al Reino de Gran Bretaña. Tras varios años de negociaciones, los gobiernos escocés y británico llegaron a un acuerdo para hacer un referéndum legal y en condiciones en 2014. Además, el Reino Unido no tiene Constitución, por lo que la consulta escocesa tuvo que obtener el visto bueno del parlamento británico, que es quien debe autorizarla o no. Hay que subrayar también que Escocia no tiene el grado de autogobierno y competencias variadas que tiene Cataluña.

Quebec se constituyó como provincia de Canadá en 1867 tras haber sido colonia francesa y británica. La Constitución de Canadá permitía hacer un referéndum de independencia, pero con condiciones. En Quebec se han realizado dos, en 1985 y 1995. Ante la ambigüedad de ambas consultas y como resultado de varias sentencias judiciales de los tribunales canadienses, el gobierno decidió blindar la constitución en el año 2000 para frenar las pretensiones secesionistas. Actualmente, la provincia de Quebec tiene algunas competencias de autogobierno y es reconocida como nación cultural y social, no como entidad independiente. Todo esto por supuesto, dentro de la ley.

La consulta/referéndum que se realizó el pasado 1 de Octubre es ilegal e inconstitucional, a diferencia de los casos escocés y canadiense. Como ya he explicado al inicio, Cataluña nunca ha sido una entidad política independiente. No es una nación ni un estado, es una comunidad autónoma con su gobierno, su parlamento, su estatuto, etc..., tal como establece el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la propia Carta Magna. Ésta reconoce el derecho a la autonomía de aquellas regiones de España con unas características históricas y culturales comunes (art. 143), en ningún momento habla de las comunidades autónomas como naciones. La Constitución española establece varios puntos fundamentales que impiden cualquier referéndum de autodeterminación por parte de una comunidad autónoma:

-La soberanía nacional reside en el pueblo español (art. 1)

-La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles [...] (art. 2)

-El Estado tiene competencia exclusiva para la convocatoria de consultas vía referéndum (art. 149)

 

El nacionalismo es una opción política tan respetable como cualquier otra, sin embargo; en mi modesta opinión; cuando se radicaliza, sus argumentos históricos se vienen abajo. En pleno siglo XXI, sería una auténtica locura que cada región de Europa que en algún momento de su historia ha sido un reino, un principado o algo similar reclamara su independencia (insisto, el caso de Escocia es excepcional y con matices). De ser así, ¡Europa se trocearía...! En palabras del gran Miguel de Unamuno:

"El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia"[1]





[1] https://es.wikiquote.org/wiki/Nacionalismo

viernes, 25 de agosto de 2017


Elvis, simplemente, el Rey

Hay un puñado de artistas que cambian para siempre la historia de la música: Freddie Mercury. Johnny Cash, Michael Jackson... Elvis Aaron Presley es, sin duda, uno de ellos. Nacido en 1935 en Tupelo (Mississippi) en una familia humilde, ya desde pequeño mostró sus dotes musicales. Influenciado por estilos como el Góspel, el Country o el Blues, con apenas 19 años graba dos canciones para su madre. Uno de los jefes de los estudios SUN en Memphis queda impresionado con su talento y decide llamarle de nuevo. Septiembre de 1954, Sam Phillips, productor de SUN, lanza al mercado el primer sencillo de Elvis: "That's All Right". Rápidamente se convierte en un éxito. Todas las emisoras locales lo reproducen una y otra vez. Apenas dos años después, con la mítica "Heartbreak Hotel", Elvis se convierte definitivamente en una estrella del recién nacido Rock 'N' Roll. Los éxitos se multiplican: "Blue Suede Shoes", "Love Me Tender", "Blue Moon"... su primer álbum, Elvis Presley arrasa en todo el país. Sus apariciones en tv causan sensación y escándalo a partes iguales. Miles de fans lo siguen a todas partes. Tiene ritmo, sabe tocar, es atractivo y su voz es de otro planeta. En 1957, Elvis continúa coleccionando discos de oro por sus ventas. Firma contratos millonarios e incluso aparece en películas (aunque con poca fortuna). Es el artista del momento. Su nuevo single, "Jailhouse Rock", se convierte en otro bombazo musical. El vídeo que lo acompaña es muy bueno.

Tras cumplir con el servicio militar en 1960, Elvis regresa a EEUU. Su carrera parece no tener techo: triunfa con las hermosas baladas "Are You Lonesome Tonight?", y "Can't Help Falling in Love". Sin embargo, la irrupción de nuevos grupos como The Beatles hace que su música decaiga notablemente a mediados de los años 60. En 1967 y 1968, resucita con un gran disco de Góspel (How Great Thou Art, por el que ganó un Grammy) y, sobre todo, con un espectacular concierto televisado: 68 Comeback Special. Demuestra de nuevo quién es el Rey del Rock. Aclamado por la crítica, decide grabar otro nuevo álbum, From Elvis In Memphis. Se aleja del rock and roll de siempre versionando al cantante country Glen Campbell en "Gentle on My Mind". Uno de los temas del disco vuelve a ser otro éxito. "In the Ghetto"; la triste historia de un niño marginado en Chicago; triunfa a ambos lados del Atlántico. Elvis también puede dominar el Soul con su excelente voz.

La década de los 70 empieza de la mejor manera: acaba de regresar por la puerta grande con "Suspicious Minds" ;una de mis favoritas; y en Las Vegas sus interminables y agotadoras giras entusiasman al público. Sin embargo ,su matrimonio se desmorona por sus infidelidades, lo que debilita física y mentalmente a Elvis. A pesar de las dificultades, su carrera continúa en ascenso. Suma dos singles en lo más alto de las listas ("I Just Can´t Help Believin´" y "Burning Love"), y en 1973 actúa en Hawaii en un histórico concierto retransmitido vía satélite en todo el mundo. El recital es magnífico, destacando sus interpretaciones de sus clásicos como "Hound Dog" y una soberbia "My Way" (la mejor versión que se ha hecho del clásico de Sinatra), que llega al alma y conmueve al espectador.

Sus últimos años son muy complicados, Elvis Presley seguía dándolo todo en los escenarios y continúa colgando el cartel de "no hay billetes". Sin embargo, su salud empeora cada vez más debido a sus adicciones al alcohol y otras sustancias. Finalmente, en el verano de 1977, se embarca en otra gira (desgarrador el tema "Unchained Melody" de su último concierto) y lanza al mercado nuevo disco: Moody Blue. Un buen trabajo, con la canción que da título al álbum como nuevo éxito. Éstos serían los últimos capítulos musicales del Rey del Rock. La mañana del 16 de Agosto, Elvis Presley fallecía a los 42 años de un ataque al corazón en su mansión de Graceland en Memphis. La noticia conmocionó al mundo entero. Miles de personas acudieron a su funeral para despedir al mito.

Elvis Presley es uno de los artistas más vendidos de todos los tiempos (más de 500 millones de discos), ha sido inspiración para otros grandes músicos como John Lennon, David Bowie o The Clash. Además, es el único que está inscrito en tres Salones de la Fama (Rock, Country y Góspel) y sus récords musicales aún no han sido superados. El legado de Elvis a la música y a la cultura popular del s.XX es incalculable. Bono dijo de él que fue "el Big Bang del Rock and Roll". Es uno de mis cantantes preferidos, nunca me canso de escucharlo. Un artista irrepetible, ...simplemente, el Rey.
https://www.youtube.com/watch?v=RxOBOhRECoo
https://www.youtube.com/watch?v=lH13UaDfU1Y